• Por Graciela Tomassini, en Número 12 del Volumen 6
    En la sección Editorial (PDF, 2 MB)

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    Hace cincuenta años, Rodolfo Corky González daba a conocer su extenso poema Yo soy Joaquín / I am Joaquin, cuyos versos urgentes, transidos de dolor y esperanza, fueron inmediatamente convertidos en grito colectivo y emblema en el que se reconocieron miles de mexicano-americanos finalmente reunidos en el reclamo y en la afirmación de su identidad, orgullosamente fundada en la historia y en la cultura. Había sido campesino, boxeador, barman, activista. Pero más allá de su persona, fueron sus versos, plasmados en español y en inglés, los que fungieron como levadura de  la llamada Generación de Aztlán, movimiento cultural cuyo nombre invocaba el mítico útero terrenal del pueblo azteca.

    No es casual, entonces, que el presente número de la RANLE dedique un especial homenaje a la figura de Don Luis Leal, historiador de la literatura hispanoamericana, eminente docente y humanista, a quien las letras hispánicas deben la inclusión del vasto y creciente capítulo de los estudios chicanos. En la sección “El pasado presente”, Gerardo Piña-Rosales destaca su labor pionera en ese campo, como así también su perspectiva contextual y situada de la historia y la crítica literarias. A este perfil se suman los retratos íntimos y salpicados de sabrosas anécdotas trazados por colegas, colaboradores y amigos que compartieron algunos tramos de la extensa y fecunda trayectoria del maestro: Víctor Fuentes, coeditor de la revista Ventana abierta e interlocutor en la autobiografía dialogada Don Luis Leal. Una vida y dos culturas, a quien agradecemos su valioso apoyo; Francisco Lomelí, otro gran estudioso de la literatura chicana, y Manuel Martín-Rodríguez, discípulo y colaborador de don Luis. Por su parte, Jesús Rosales retoma la seminal propuesta de periodización de la literatura chicana concebida por Luis Leal, incorporando las etapas más recientes, caracterizadas por el auge de la literatura escrita por mujeres y por la diversidad de géneros, estilos y temáticas. Corona la sección una muestra de textos que ponen de manifiesto la calidad de la prosa de nuestro autor homenajeado, tanto en la límpida argumentación del ensayo literario como en la comprimida poética de la creación cuentística.

    Entre los artistas que formaron parte del renacimiento chicano de los ’60 y ’70, uno de los más completos es Tino Villanueva, pintor, antólogo y poeta, cuya escritura explora lo que ha dado en llamar  “el bisensibilismo del chicano”, o coexistencia en un mismo espacio poético de dos lenguas, dos culturas, dos esencias que solidaria o conflictivamente dialogan en el espacio de la memoria. Su poesía, socialmente relevante e intensamente lírica a la vez, es lúcidamente analizada por Alberto Julián Pérez en “Transiciones”.

    El biculturalismo no se reduce a una competencia cultural y lingüística en dos idiomas y dos tradiciones; es una perspectiva antropológica que modifica radicalmente la identidad personal de quien la experimenta enriqueciendo su comprensión de la complejidad humana. Los republicanos españoles constituyeron en los Estados Unidos, su tierra de exilio, una generación de intelectuales empeñados en promover la cultura hispánica desde la cátedra, la investigación científica y la creación artística y literaria. Muchos de ellos, como el escritor y crítico Víctor Fuentes, dieron testimonio de aquellos años parejamente marcados por el desgarro y el crecimiento personal, en relatos donde la autobiografía suele ceder paso a la autoficción. Así sucede en la Trilogía Americana, la obra poligenérica en tres volúmenes que analiza Andrés Villagrá en “Mediaciones”. En la misma sección, Alba Omil explora las fuentes de la fantasía que campea en la ficción bre- vísima de Enrique Anderson Imbert, otro transterrado en los EE.UU.

    Hans Robert Jauss sostiene que la literatura ocupa un lugar de privilegio en los procesos que hacen posible el reconocimiento del otro, pues al inducirnos a ver el mundo desde lugares y perspectivas ajenas, convierte el inicial extrañamiento en empatía y comprensión. Por ello, el escritor es, aun sin proponérselo, un educador social que enriquece las conciencias y las abre a la valoración de la diversidad. Ofrecen ejemplos cabales de ello las personalidades entrevistadas en la sección “Ida y vuelta”. Pía Barros, la reconocida poeta y narradora chilena, concibe la escritura literaria como ejercicio de un compromiso constante contra la injusticia y la desigualdad, que no ha cesado de honrar desde los años oscuros de la tiranía pinochetista. De los talleres Ergo Sum, que creó por entonces y continúa dirigiendo, nació el proyecto ¡Basta!, antología de microficción que reúne plurales voces contra la violencia de género. Idéntico compromiso ha desplegado a lo largo de su vida el escritor y director de teatro chileno Gustavo Gac-Artigas, según cuenta a RANLE en un original texto memorístico pergeñado como una serie de sueños escenificados en lugares significativos de su vida, donde amigos entrañables le formulan imaginarias preguntas. La traducción hermana las trayectorias de Carlos Germán Belli, en cuya poesía se entreteje la cultura peruana de su nacimiento y crianza con la italiana de sus ancestros, y Clara Janés, traductora directa e inversa en lenguas tan infrecuentes como el checo y el farsi. Su poesía, considerada como articulación de las estéticas de oriente y occidente, juega también con otras formas de traducción intersemiótica, como se podrá leer en la entrevista realizada por Ana Valverde Osan. El diálogo de María José Luján Moreno con Maricel Mayor Marsán pone de manifiesto el compromiso en favor de la creación y difusión de la cultura hispánica por parte de la escritora, traductora y directora de la Revista Baquiana, un espacio creado para hacer visible la obra de autores hispanos y latinoamericanos en los Estados Unidos. Finalmente, el destacado lexicógrafo Francisco Javier Pérez, actual secretario de la ASALE y expresidente de la Academia Venezolana de la Lengua Española comparte con los lectores de la RANLE su rica experiencia como autor de diccionarios de imprescindible consulta, y reafirma su convicción acerca del promisorio futuro de la lengua española en los Estados Unidos y en el mundo.

    En nuestra habitual sección “Invenciones” se suma a la muestra de textos poéticos y narrativos de relevantes voces del mundo hispanoamericano, el ensayo de Juana Rosa Pita sobre los deslumbrantes mundos revelados por Rafael Soriano en su pintura.

    Completan este número las recensiones de obras de reciente aparición. Además de las incluidas en “Percepciones”, publicamos en “Notas”, la lectura que ofrece José Prats Sariol del poemario Tras los rostros, de Orlando Rossardi, recientemente publicado en España. Esta obra, afirma el destacado autor de Leer por gusto, hilvana las formas y los tonos de la elegía y la endecha para evocar los rostros de los fusilados por el castrismo, conjurando así la amnesia que pretende borrarlos de la historia.

    Fiel a su impronta estilística, RANLE pone a dialogar las aportaciones textuales que integran este número con el regalo visual de las creaciones fotográficas de Gerardo Piña-Rosales.


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