• Por Graciela Tomassini, en Número 6 del Volumen 3
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    Mientras todavía resuenan en las salas de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU. los ecos del Primer Congreso de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, un nuevo volumen de la RANLE insiste en la vocación de construir puentes hacia el dilatado mundo de habla hispana. No menos resistentes que los de acero, los puentes de palabras hacen posible la circulación simbólica de la que se vale la cultura para reconfigurarse. Nuestro mundo nos exige estas dos cualidades aparentemente contradictorias: la solidez y la plasticidad. Heredamos la primera de la memoria histórica, del pensamiento y del legado artístico del pasado, inscripto en el ADN de nuestra lengua española; la segunda es el fruto de una larga y provechosa fertilización cruzada.

    La imagen del puente se me impuso al leer las pruebas del presente número, cuando trazaba los lineamientos de mi presentación. No era un puente convencional el que venía a mi mente, sino una suerte de cinta de Möbius que coronaba un palacio de muchas estancias, con escaleras cruzadas por donde circulaban, en todas direcciones, atareados caminantes. Como en los grabados de Escher que Boido examina en De límites y convergencias (aquí reseñado), esta fantástica construcción ilustraba al mismo tiempo el límite y su superación por obra del ejercicio de una perspectiva capaz de combinar parámetros espaciales y temporales.

    En el primer ensayo de la sección “Mediaciones”, Jorge Chen Sham descubre en el tratamiento temático de la ventana la correspondencia entre los dos cauces expresivos en los que se distribuyó el dinamismo creador de Francisco Amighetti: la pintura (arte espacial) y la poesía (arte que crea un espacio mediante una herramienta temporal: la palabra). Manuel Durán introduce con uno de los pasajes más celebrados de la obra fundacional del Arcipreste de Hita su reflexión sobre el malentendido como resorte de humor y como peligroso cortocircuito comunicacional, que podría sintetizarse con la apreciación de Michael Taussig: “…[los] malentendidos revelan el mundo de una mejor manera que la comprensión misma.” Puente de doble dirección, el ensayo de Manuel Martín Rodríguez sobre el poemario So Spoke Penelope, de Tino Villanueva, señala la presencia de dos constantes en la obra del poeta chicano: dar la voz a un sujeto de silencio (en este caso, la paciente esposa de Odiseo), y la doble red intertextual que anuda el cauce occidental con la malla cribada de la herencia mexica.

    En la Sección “Ida y vuelta”, las cinco personalidades entrevistadas coinciden en una elección de vida consagrada a la construcción de pasajes interculturales en un mundo erizado por la contradicción entre una tecnología que tiende a acercar las distancias y una geopolítica que sigue fomentando fronteras paranoicas. Alina Diaconu, rumana de origen como su entrevistadora, Domnita Dumitrescu, y educada en Francia, construyó una sólida obra como periodista cultural y autora de novelas en español y en Argentina, resignificando el estigma de la desterritorialización. Nicolás Kanellos –ganador del Premio “E. Anderson Imbert” de la ANLE, edición 2014 por su labor promotora del hispanismo en EE.UU.– dialoga con Manuel Martín Rodríguez sobre su intensa labor de rescate y edición de textos del pasado literario hispano (como fundador del programa Recovering the US Hispanic Literary Heritage), publicación de obras del teatro popular chicano a través de la Revista Chicano-Riqueña y promoción de la literatura, entre otras formas artísticas hispanas en EE.UU., contribuyendo así a su internacionalización y estudio académico. José Kozer y Julia Otxoa, poetas, declaran su apuesta a la escritura como espacio de libertad abierto en la confluencia de lenguas y culturas y como ejercicio de la memoria. Elena Poniatowska, una de las glorias de la literatura mexicana, vástago también ella de una múltiple herencia cultural y lingüística, cuenta a Luis A. Ambroggio su opción por los géneros testimoniales que ella supo renovar y elevar a la más alta calidad artística, en relación con sus intercambios con otros grandes escritores y artistas de México: Octavio Paz, Álvaro Mutis, Carlos Monsiváis. Adriana Rodríguez Pérsico entrevista a Saúl Sosnowski, también galardonado con el “Premio E. Anderson Imbert” de la ANLE. Fiel a su propósito de revelar las articulaciones entre cultura y democracia en América Latina según se reflejan en el proceso de producción literaria y cultural, el creador de Hispamérica. Revista de Literatura abrió las puertas del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Maryland a los pensadores latinoamericanos más connotados.

    En nuestra sección “Transiciones” Raquel Trillia examina con lucidez los subterfugios y atajos de los que se habría valido la beata María de Ajofrín para acceder a la escritura en una época en que esta actividad estaba estrictamente reservada a los hombres.

    El pasado se hace presente en la evocación de Virgilio Piñera ante el centenario de su natalicio, en momentos en que la crítica se esfuerza por rescatar la notable obra del narrador y ensayista cubano, obliterada en vida por razones políticas e inexplicablemente postergada, aun después de su muerte, hasta principios del nuevo milenio. Humberto López Cruz corona su evocación con una completísima bibliografía sobre el autor, que será de suma utilidad para todos los interesados en la obra de este atípico escritor.

    En la sección “Notas”, Luis A. Ambroggio honra a Oscar Hijuelos, primer premio Pulitzer de origen hispano, y Lauro Zavala entrega un excelente informe del VIII Congreso Internacional de Mini-ficción, recientemente celebrado en la Universidad de Kentucky.

    Más allá de la acostumbrada antología presente en “Invenciones”, obsequiamos a los lectores en “El corral de Tespis” un juguete dramático de Rodolfo Modern: “Historias de chinos”.


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